-'s profileDir *.*PhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    October 23

    Una década no bastó

    Diez años no han bastado. No han sido suficientes como para escoger sin pensar que habrías opinado. No han bastado para no haber deseado con el alma que hubieras visto a mi hijo, que lo hubieras abrazado y acunado en tus brazos. No han bastado para entender que no pude invitarte a mi casa, porque la tuve cuando ya habías partido. No ha sido suficiente para darme cuenta de que cuando compré ese auto que a ti y a mí tanto nos gustaba, tu ya no lo podrías manejar. No ha bastado para que me diera cuenta de que realmente no podrías sentarte conmigo a la mesa en mi fiesta de matrimonio. Diez años no me han bastado para asumir que de verdad ya no estás aquí. Como siempre te siento cerca, creo que sí estás. Creo que es temporal, y que volverás. No termino de asumir que físicamente ya no estás aquí. Hace un par de días se cumplieron diez años desde tu partida, y hoy es tu décimo cumpleaños sin apagar las velitas. Siempre ese día intermedio, el 22, me cuesta.
     
    Nunca supe si escuchaste lo que hablé hace diez años en el cementerio, cuando me despedí de ti. Sí sé que te habría enorgullecido, pues no preparé nada, sino que hablé con el corazón, vi a esa multitud llorarte cuando los hice recordar, aunque no pretendía ver más lágrimas si ya llevaba un mar de ellas en mí. Albergo la esperanza de comunicarme contigo, que sepas de mí, ya que yo no puedo saber de ti, y por eso te escribo y te hablo.
    Si bien sé que no estás en esa lúgubre bóveda, estuve ahí. Fui para dejarte unas flores que corté del jardín de mi casa, y para escuchar "I hear you now" de Jon & Vangelis lo más cerca tuyo posible, como antes. Quería que supieras que ahora ya puedo decir que te entiendo. Ahora que soy padre, ahora que sé qué se siente, escucho tus palabras en mi mente y tienen tanto, pero tanto sentido...
     
    Papá, por favor perdóname. Tantas veces desperdicié tiempo que pude disfrutar contigo, y si supieras como duele ahora cada minuto perdido... Fueron tantas las veces que me hablaste y no atesoré tus palabras como lo haría ahora. Perdóname por esos meses en que embriagado de orgullo y juventud te alejé de mí, no admitía que eras humano y que te podías equivocar sin dejar de querernos a mi hermano, a mi mamá y a mí. Cómo quisiera tener ahora sólo unos minutos para conversar contigo! Sé que ninguna cantidad de tiempo sería suficiente, sé que siempre quedaría con gusto a poco... Por favor perdóname!
    No sé cómo habría superado eso si no fuera porque siempre tuviste un espacio para mí, y estuviste dispuesto a escuchar cuando quise hablar. Siempre estuviste dispuesto a escuchar, a perdonar, a comenzar de nuevo. Gracias por esos últimos 6 meses conmigo. Gracias por haberme perdonado. Lo primero que hiciste por mí, fue darme un abrazo, y lo último fue darme tu perdón. Tu siempre me diste! Nunca olvidaré la tarde de ese día cuando pasamos al Esso, nos comimos unas empanaditas de milhojas con queso y un café mientras comentamos el diario... Fue la última vez que te vi sano, impecable. Nunca imaginé que en menos de un par de días ya habrías partido. Nunca olvidaré cuando me hiciste jurarte que no pasarías tu cumpleaños hospitalizado...
     
    Espero que no sientas que te fallé. Sé que te dí alegrías, sé que alcancé logros enormes en mi juventud, y vi que sabías mas de mí que yo mismo, porque si bien te vi alegrarte, nunca vi que te sorprendiera, porque siempre sabías exactamente cuánto esperar de mí, y yo pensaba que mis límites eran menores.
    Yo sólo puedo agradecerte ahora. Todo lo que me diste me preparó para todo lo que viví, y me permitió sobrevivirlo todo, sobreponerme y volverme a levantar. Ahora entiendo hacia adonde apuntabas. Me enseñaste a vivir. Y sin que yo lo supiera, me enseñaste también a ser padre. Yo tenía tanto temor a esa responsabilidad, a ese desafío supremo, y ahora que tengo a mi hijo en mis brazos, sale de mí todo lo que me enseñaste, involuntariamente, inconcientemente. Se calma conmigo, se relaja. Me observa. Me sonríe. Puedo sentir que ya me quiere. Cuando me oye, me busca con la vista y me sigue hasta que lo tomo, se duerme en mis brazos.
    Sufro tanto, y a la vez soy tan feliz... Sus manitos son idénticas a las mías, y las mías son idénticas a las tuyas. A veces me veo las manos cuando le estoy haciendo un cariño, o cuando lo tengo en mis brazos, protegiéndolo... Y veo tus manos tomándome a mí...
     
    Le escribí una carta a mi hijo. Si puedes leerla, notarás lo que hiciste en mí. No pensé nada al escribirla, sólo dejé salir sentimientos, y ahí está. Son tus palabras, tus conceptos, tu visión, vivos en mí.
     
    Cuando pienso en ti, la palabra "muerto" me resulta sin sentido, ajena, lejana. Para mí, nunca moriste. Sólo estás en otra parte, porque vives en mí y hablas a través de mí. Tu ser y tu sangre estan en mí. Y también en tu nieto, que se parece a ti incluso más que yo. Nació exactamente un mes antes de tu cumpleaños. No puedo expresarte cómo iluminó mi vida, y creo que tampoco necesito buscar cómo expresarlo, si ya lo debes saber.
     
    Dicen que el tiempo lo cura todo... Y en parte lo hace. Ya no sufro como antes... Pero sufro de otra forma. Cuando nació mi hijo, cuando llegamos a esta casa, cuando compré ese auto, cuando me casé... Han sido tantos los momentos en los que te he necesitado tan fuertemente que siento que me desgarro por dentro... Y en cada uno de esos momentos, pronto siento una paz y un alivio que sólo podría sentir si estuvieras cerca. No puedo sino pensar que sí estás aquí, sí puedes venir, sí puedes ver y escuchar. A veces creo que desde donde estás puedes verlo todo, pero no interactuar físicamente, como cuando yo veo la TV. ¿Cómo le habrías explicado eso a un hombre de hace un par de siglos? A uno de la edad media le habría parecido brujería que uno pudiera hablar en vivo con alguien al otro extremo de la tierra, o poder ver imágenes de cosas que ocurrieron hace algún tiempo o hace sólo segundos en otros lugares. Creo que tan incomprensible como sería eso para ellos, es para mí el lugar en el que estás.
     
    Sea como sea, sigo extrañándote con fuerza, sigo escribiéndote, sigo hablándote. Diez años no han bastado para separarme de ti.
     
    Sólo puedo pedirte dos cosas: que protejas a tu nieto es la primera y más importante... Y la segunda, es que me vengas a ver en sueños, ese espacio en el que conversamos, puedo sentir tu olor, verte, abrazarte... Tantas veces me consolaste en ese lugar cuando te lloraba... Necesito conversar contigo un ratito, y aunque el cumpleaños es tuyo, que el abrazo me lo des tu a mí. Sigo siendo ese mismo niño por dentro, tu hijo, ya tengo muchas de tus canas, pero son sólo por fuera.
     
    Papá, nunca podré terminar de agradecerte. No sabes cuánto bien me hiciste, ni cuánto me enorgullece que hayas sido mi padre. Nunca te lo dije, pero siempre me hiciste sentir orgulloso y esperanzado, el verte y oírte me daba fuerzas y fe. Quiero retroceder en el tiempo, quiero acurrucarme y dormir, y poder así revivir tardes jugando tennis contigo, estar en tu cama junto a ti viendo un documental, guardar tu auto, acompañarte a la oficina, conversar hasta el amanecer, compartir una tarde enseñándole a caminar a mi hermanito, viajar por la carretera de amanecida en tu auto, abrazarte, sentirte y decirte desde el fondo de mi alma cuánto te amé, cuánto has significado para mí y cuánta falta me haces hoy día!
     
    Papá, gracias. Ojalá, donde quiera que estés, estés bien. Estés espectacularmente bien, como te lo mereces. Tu nieto te envía un abrazo y un beso.
     
    Feliz cumpleaños!
     
    Tu hijo,
    Claudio