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March 28 Para eso el gato es mío...El impuesto específico a la bencina comenzó con la finalidad de construír carreteras, hace ya muchos años. En sí la idea original no era mala, si lo pensamos, el grueso de ese impuesto lo pagábamos los automovilistas, que somos quienes disfrutaríamos de los beneficios. Sin embargo, podría alegarse que los precios de todo dependen de la bencina, por lo que todos pondríamos plata, incluso quienes no tienen auto. Bien, es cierto, pero también es cierto que los costos de transportes bajaría porque el consumo de bencina bajaría al contar con mejores carreteras, sobre todo con la construcción de vías pavimentadas en antiguos caminos de tierra. Además los automovilistas también pagaríamos esas mismas cosas. Por ende, la diferencia seguiría siendo razonablemente grande entre los beneficiados directos y los indirectos.
Hasta ahí, todo bien. En el gobierno de Frei, en los '90s, fue donde el tema se empezó a degenerar con fuerza. Hasta ese entonces, el impuesto a la bencina era de 2.58 UTM por metro cúbico (es decir por cada mil litros, 0.00258 UTM por litro). Haciendo un cálculo falso y simplista, con la UTM a los $37.000 que cuesta hoy, hablamos de aproximadamente $95 por litro. Es decir, del precio de cada litro de bencina, $95 eran impuesto. Después, durante "el gobierno viajero", se aumentó este impuesto a 6 UTM por metro cúbico. Haciendo el mismo cálculo, por cada litro pagas $222 de impuesto. Más de el doble. Sin embargo, en el gobierno de Lagos, y hasta el día de hoy, las carreteras se concesionan a privados... Es decir, se llama a "propuesta pública", una empresa privada se gana la concesión y se obliga a construir la carretera para después recaudar peajes, recuperar la inversión y después ver ganancias. Y MUCHAS ganancias. Ya no estamos gastando en construir estas carreteras. La solución salomónica habría sido, por supuesto, eliminar tal impuesto, que hoy asciende, para redondear, a la mitad del precio total que se paga por cada litro de bencina.
Creo que nadie puede oponerse a la idea de tener un alza de impuestos cuando eso se traduce en beneficios claros e indiscutibles para la ciudadanía, como puede verse en países donde el honor cuenta. Pero ese no es nuestro caso.
Pagamos TAG, pagamos peajes, pagamos permiso de circulación, pagamos por revisión técnica, sólo por tener el derecho a conducir nuestros vehículos, por los cuales hemos pagado también impuestos prohibitivos al momento de comprar, y adicionalmente hay que mantenerlos, como a cualquier máquina.
Ayer veía a Francisco Vidal, Secretario General de Gobierno, dando un speech excelente a los distribuidores de bencina para que transmitieran la rebaja rápido al consumidor final. Dijo con elocuencia "Son 700 millones de dólares que estamos dejando de recibir para que queden en los bolsillos del usuario final, no de la cadena de distribución". Fabuloso. Vidal es un maestro, y es de verdad elocuente como muy pocos (aparte de que personalmente lo encuentro muy simpático, y debe ser el rey de los asados cuando lo invitas por lo inteligente, ameno y chispeante de sus conversaciones). Sin embargo, dejando de lado las armoniosas formas y el enérgico tono del discurso, pensemos de nuevo... 700 Millones de dólares por esa pequeña rebaja. ¿Cuánto está recibiendo el fisco entonces por un impuesto que hace años debería haberse eliminado? Otro punto interesante es el 1% adicional que estamos pagando de IVA, ese famoso impuesto que todo lo encarece, TODO. Todo aquello que compres por lo cual recibas una boleta, paga IVA, es decir, $19 de cada $100 que estás pagando, son para papá fisco. Casi el 20% de tu sueldo va a parar a las arcas fiscales. Ese punto porcentual extra que se aumentó al impuesto era para gasto social. Eso sin tomar en cuenta cuánto ganamos extra con el cobre. Y honestamente, ¿hemos visto un peso de todo eso? Si resumimos un poco esto, podemos ver con claridad lo siguiente:
- Tenemos impuesto a los bienes importados - Tenemos impuesto al lujo en los vehículos, dentro de lo cual califican elementos de seguridad como el airbag y los frenos ABS, destinados ambos a salvar vidas - Tenemos impuesto a los bienes personales y de empresas - Impuesto a las ganancias - Para quienes han pagado con esfuerzo su casa, pago de contribuciones (impuesto territorial) - Impuesto a la renta - Suma y sigue... Podríamos decir que en Chile pagamos suficientes impuestos como para tener una buena calidad de vida, con muchos de nuestros gastos y necesidades cubiertas por el estado. Pero no es asi.
Un ministerio se da el lujo de haber "extraviado" 262.000 millones de pesos por desorden. Doscientos sesenta y dos mil millones. No es un número muy fácil de digerir. Si asumimos que en Santiago hay 6 millones y medio de habitantes (cosa que no suena tan estúpida si tenemos en cuenta que según el censo del 2002 eramos 6 millones), estamos hablando de que si nos repartiéramos esa plata "perdida", nos tocarian más de $40.000 a cada uno. O si ese dinero estuviera en billetes de $1.000 y decidiéramos romperlos, demorándonos 1 segundo en romper cada billete, pasaríamos 8 años y un poco más de cuatro meses haciéndolo... Sin parar, sin descansar, día y noche, los 365 días del año. Mientras rompemos esos billetes, un muchacho puede entrar a la universidad, estudiar medicina y hacer la práctica... Y todavía tenemos muchísimos billetes por romper.
Así se están administrando esos fondos. Sin pensar en la "corrupción" como tal, porque recordemos que la Ministra fué clara al decir que sólo fue desorden, no corrupción. Me alegra que haya bajado la bencina. Pero no lo suficiente como para decir gracias.
- Vischo - |
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